lunes, 16 de julio de 2018

Al fin ganamos un premio literario

Alberto Recibió la buena noticia que tantos años había esperado. 
Era un mensaje llegado a su correo electrónico, el que lo había emocionado; había obtenido el tercer premio por una de sus poesías en un concurso literario 
¡¡¡ Al fin lo logré!!! 

Festejaba contento con su familia, era un reconocimiento que tardó en llegar, pero esta vez se había concretado fruto de su constancia y dedicación, nunca se dio por vencido y seguía participando, pulía sus textos, los enriquecía, leía más, cultivaba su intelecto, ampliaba Su vocabulario, hasta lograr la meta. 
Ser reconocida su obra por el Jurado. 
Una historia parecida es la de Carmen; ella tenía cierta facilidad para escribir, mucha imaginación, pero poco tiempo libre por razones laborales y esto le quitaba ese espacio tan necesario que uno necesita para sentarse tranquila a escribir, para dejar que los personajes cobran vida; a pesar de esas condiciones seguía participando en concursos literarios hasta que un día, en un certamen de alcance Nacional su narrativa fue reconocida con el segundo premio. 
Un galardón no sólo fortalece el currículum de un escritor, sino que en líneas generales, motiva y resalta la obra literaria de su autor.