martes, 30 de julio de 2013

estrategia para mejorar los vínculos personales


En el día Internacional de los Valores humanos la periodista Maria Jose Bohn 
escribió la siguiente columna de opinión que compartimos con ustedes


El 29 de Julio de cada año se conmemora el Día Universal de los Valores Humanos… Cabe señalar que la palabra “valor” no deja de estar relacionada a la subjetividad del hombre, y que por ésta razón no deja de ser una suerte de “evaluación acerca de”.
Partiendo de dicha aseveración puedo expresar que sólo son conceptos universales, controladores de la acción del hombre en las diferentes culturas y en todas las sociedades… pero que, a mi parecer, no guardan relación alguna con las premisas de una comunidad determinada… es decir, van mucho más allá de cuestiones religiosas, de fe, económicas, sociales, políticas, educativas… Son significativamente más amplios que ese conjunto de cuestiones recientemente mencionadas.
Se reconocen cinco valores humanos como los más trascendentales: la honestidad, la humildad, el amor, la paz y la no-violencia.
Una actitud honesta, que no siempre se presenta en todas las personas por el simple hecho de no delinquir… Una actitud humilde, como sinónimo de modestia, pero que jamás debe dejar de ir acompañada de dignidad… Una actitud que lleve amor en su acción: al prójimo y a nosotros mismos, el cual sólo se logra con el reconocimiento “del otro” como  algo totalmente independiente y diferente a uno… Una actitud pacifista que en sentido amplio nos indica ausencia de hostilidad, pero que debe tener un comienzo unipersonal… Y, finalmente, una actitud de no-violencia que puede plasmarse a través de distintas estrategias y tácticas aplicables a situaciones de conflicto.
Pero me detengo en las últimas palabras citadas: estrategia y táctica. Ya lo dijo el genial Benedetti hace años… “Táctica y Estrategia”:
“Mi estrategia es que un día cualquiera, no sé cómo, ni sé con qué pretexto por fin me necesites”.
Ahora bien, te propongo que te acerques a mí con toda tu paz… esa que comenzó en vos y se irradió hacia los demás; con tu amor, el que nació de tu corazón, cuando te diste cuenta que eres único y por eso especial, porque te reconociste a vos mismo cuando miraste “al otro” posicionado  a tu lado o delante de ti, porque para que “yo” exista debes existir “vos”; con tu humildad, la que se demuestra en tu interacción cotidiana con los demás, presentando un trasfondo digno basado en tus principios, esos que son la base de tu vida, esa que hace que la vivas de una manera y no de otra… Y por último, al llegar a mí, no olvides tu honestidad, concebida de manera concreta: tu verdad, siempre respetuosa, esa que es paralela a la mía, a la de él y a la de ellos… pero jamás dejará de ser tuya.